Esta breve obra de gran calado espiritual ha resistido a los siglos y sigue siendo un apoyo importante para tratar la Pasión de Cristo desde la vida interior personal. En esta ocasión es la editorial sekoitia que nos la ofrece incluyendo un semblante histórico sobre santo Tomás Moro de José Carlos Martín de la Hoz.
Tomás Moro escribió esta obra sobre la Pasión de Cristo cuando él mismo estaba viviendo su propia pasión, encerrado en la torre de Londres a la espera de su ejecución, acontecida el 6 de julio 1535. La obra, que no fue acabada por la ejecución de su autor, fue salvada de la confiscación decretada por el rey Enrique VIII y, por voluntad expresa de la hija de Tomás Moro, Margarita, fue llevada a Valencia, patria de Luis Vives, amigo íntimo de Tomás Moro, ciudad donde todavía hoy permanece el manuscrito original.
El deseo reformista de la espiritualidad del humanismo renacentista, discutible en muchos aspectos, alcanza en La Agonía de Cristo su perfección más acabada. Si la crítica del humanismo a la espiritualidad tardomedieval se centra en subrayar la necesidad de la interioridad y el cristocentrismo, su punto débil es un espíritu crítico desenfocado y la falta de ejemplaridad de la mayoría de sus autores. En esta obra de Tomás Moro encontramos una propuesta de interiorización de la vida cristiana desde la contemplación del interior de los sentimientos de Cristo previos a la Pasión realizada por un hombre en el momento álgido de su santificación personal y en el que aparece con frecuencia la preocupación y el dolor de Cristo por la purificación y santificación de su Iglesia, por la que da la vida. Por ello podemos decir que nos encontramos, a nuestro parecer, con la obra por excelencia en la que se encuentran las legítimas aspiraciones de reforma del espíritu humanista.
“¡Qué poco nos parecemos a Cristo aunque llevemos su nombre!”, afirma el autor al comienzo de la obra. Este es su principal finalidad, contemplar el interior de Cristo para que vivifique a nuestro propio hombre interior. La obra es un comentario a los primeros momentos de la Pasión de Cristo, la agonía en Getsemaní y el prendimiento, y se centra en contemplar la humanidad santísima del Señor, sus sentimientos y emociones, la entrega de su Corazón, su angustia ante la muerte, el amor que le mueve a actuar e incluso el tono de sus palabras, y lo compara con los sentimientos interiores de otros protagonistas de la situación, la furia y el celo de Pedro, la traición de Judas, la actuación de Malco, el miedo de los discípulos, etc, con los que más fácilmente se identifica el lector, para que la contemplación de la pasión del Señor ayude al lector a iluminar su propio corazón. La eficacia de las contemplaciones de esta obra para ayudarnos a imitar a Cristo está ratificada por la serenidad, e incluso sentido del humor, del santo cuando se dirigía hacia su propia ejecución pocas horas después de haber escrito las páginas que hoy recomendamos al lector.



