Si quieren saber por qué un clásico de la literatura infantil llega a serlo, lean Los Incursores, de Mary Norton. Puro disfrute y una historia de esas que se recuerdan por siempre.
Los Incursores son unos pequeños hombrecitos (y mujercitas) que viven en las oquedades de ciertas casas y de vez en cuando incursionan en el territorio de los seres humanos de tamaño normal para hacerse con lo que necesitan para vivir: desde comida a combustible pasando por alfileres o imperdibles (por fin se ha desvelado el misterio de a dónde van a parar todas esas pequeñas cosas que desaparecen, creíamos, por arte de magia).
La historia de una familia de incursores compuesta por padre, madre y su hija Arrietty, nos atrapa y nos hace pasar momentos inolvidables. Junto a ellos viviremos emocionantes aventuras, contemplaremos la entrada de Arrietty en la edad adulta, el valor de la amistad (¡con un niño serhumano!), pasaremos por inesperados peligros y nos entenderemos un poco más a nosotros mismos.
Con un manejo del ritmo magistral, vivo pero no precipitado, y unos personajes bien construidos y entrañables, Mary Norton nos dejó un clásico delicioso especialmente recomendado para lectores a partir de 12 años.



