“Yo no soy mejor que tu, te lo aseguro. Simplemente he conocido el amor de Dios al conocer a Jesucristo. No es un amigo imaginario, ni un sentimiento, ni un estado de ánimo. No estoy loco, es mi experiencia y por eso la comparto contigo, para que tu también conozcas si no lo has hecho ya, porque no se puede amar lo que no se conoce.” Tal es el propósito de Santos o nada. La fe para incorformistas y revolucionarios de Patxi Bronchalo, joven sacerdote de la diócesis de Getafe muy presente en las redes sociales. Con el presente libro de la editorial palabra y prologado por el obispo de San Sebastián José Ignacio Munilla el autor pretende abordar las cuestiones que rondan las cabezas de los jóvenes que todavía no han sido subyugados por el pensamiento único o por el hedonismo como fin principal en la vida. Si, es una llamada para todos aquellos que se preguntan sobre la necesidad de amar y ser amado, el fin de la existencia, la libertad, el sufrimiento…
Con un estilo muy directo y coloquial, repleto de expresiones divertidas (“El pecado no sólo te hace cerdo, sino también banana porque te acomoda y te aplatana”) el autor interpela a la inteligencia y al corazón del joven de hoy atado y presionado por un mundo exterior que no sólo te lleva a vivir como si Dios no existiera sino que también te da una visión distorsionada de Él mismo y de ser cristiano.
“No se trata de cargar las pilas sino de vivir conectados”
“No vivimos de la pila sino del enchufe”. Se trata de vivir en “ON”. Hay 7 fuentes en las que el amor de Dios se derrama; Oración, iluminación (la palabra de Dios), comunión, confesión, dirección, formación y reunión.
“Ser cristiano no es ser bueno”
Bueno puede ser un musulmán o un hindú o nuestro vecino. El cristiano es el que se ha encontrado con Cristo y a partir de ahí pretende seguirle con una vida de santidad. Y la santidad no es algo reservado para unos pocos que tenemos idealizados. ¡Es para tí y para mí! El libro de Patxi Bronchalo no es para mediocres, llama a respuestas radicales, a seguir a Cristo de veras, sin ambiguedades. No nos dice que sea fácil pero te asegura que siempre estarás acompañado por alguien que te quiere de verdad, que ha muerto por ti y ha resucitado; el Corazón de Cristo.



