“Querido Juan: En la Sombra del padre has puesto al descubierto la luz del Protector de Jesús y de su Madre Inmaculada… Nos has ayudado a entender a san José… Dios te lo premiará”. Con estas palabras se dirigía el entonces Primado de Polonia, Stefan Cardenal Wyszynski, al autor de esta magnífica obra novelada.
En el día de hoy, festividad de San José, Monseñor Munilla ha escrito una carta abierta en la que al final nos hace una recomendación; “Por cierto, hay una novela sobre la vida de San José que no me resisto a recomendaros. Se trata de un clásico del que se han vendido cientos de miles de ejemplares: «La sombra del padre», del autor polaco Jan Dobraczynski. ¡Una excelente lectura para este tiempo de confinamiento!”
Este libro publicado por la editorial Palabra, dentro la colección Arcaduz dedicada a las grandes vidas de santos, actualmente va por la 22ª edición. Este primer hecho ya nos indica que estamos delante de una de las obras más leídas y más aclamadas sobre la vida de José de Nazaret, la sombra del Padre, como lo llama Dobraczynski. Aunque la evidencia de su constante reedición desde 1977, año de su primera publicación, bastaría para recomendar la lectura de este excelente libro, a continuación expondremos más motivos, no solo para su lectura, sino también para avanzar en la devoción y amor de este gran santo de la historia, patrono de la Iglesia Universal.
Esta perla literaria nos retrata a san José plenamente humano, es decir, descubre sus debilidades y sus fortalezas, de manera que el lector puede identificarse con él. La maestría del autor nos revela un san José valiente, bravo, prudente, inseguro de sí mismo e indeciso, temeroso de Dios, incluso “superado por las circunstancias”, pero con un corazón enamorado de la Virgen y de Dios. No nos presenta un san José anciano, sino todo lo contrario, joven, varonil, en el esplendor de su vida. Sin embargo, Dobraczynski no lo idealiza, muestra sus flaquezas, nos devela su corazón lleno de dudas, con una constante preocupación para salvaguardar la seguridad de la Virgen y del Niño y para agradar en todo a Dios. Este relato nos ayuda a adentrarnos en el corazón de un padre de familia, en las decisiones que tiene que tomar, en el amor de su corazón. Es verdadero modelo de paternidad y de cristiandad, él es: la sombra del Padre.
Asimismo, esta novela es un canto al amor, a un amor plenamente humano y plenamente divino como el que se tuvieron la Virgen y san José. Buena parte del libro expone la relación del matrimonio santo, de manera que, aunque san José sea el “protagonista” del libro, la Virgen ocupa la mitad de la narración porque el amor de san José tiene un nombre: Mariam. Estas páginas nos descubren el amor que se tenían los esposos y como juntos buscaban en todo la voluntad de Dios, aceptando todas las circunstancias, todas las incertidumbres. Es un canto al amor y a la confianza divinas.
Por otro lado, estas páginas nos sumergen de manera dinámica en el mundo judío, en su cultura, sus ritos, sus prescripciones, sus nombres, sus ciudades, etc. el autor hace gala de su dominio del mundo judío, y, además, del papel que juega san José como heredero de la estirpe de David. Dobraczynski hilvana el pasado con el futuro, el Antiguo Testamento con el Nuevo, de la manera más natural. Nos muestra el marco histórico y conceptual ideal para entender mejor la historia y el papel que juega la Sagrada Familia en ella.
Para terminar, citaremos dos fragmentos de Francisco Canals que iluminan el por qué de la devoción a este gran santo y nos animarán a leer esta magnífica novela y continuar profundizando en el amor al padre putativo de Jesús:
“El P. Cassaude, jesuita, notaba que esta dimensión de la santidad basada en la confianza providente de Dios era la propia de la santidad de José, que hacía siempre lo que Dios le daba a entender que era su voluntad. No fue hombre tanto de iniciativas como de confiadas aceptaciones de lo que Dios disponía en su vida, al servicio de María y de Jesús”.
“La sabiduría que viene de Dios exige para ser recibida humildad y amor, por los que nos hacemos receptivos y abiertos a los dones divinos. (…) también San José, el custodio paterno del Redentor como cabeza de la familia sagrada en que la Iglesia nace, tiene que ser contemplada por nosotros como el modelo de aquella sabiduría tantas veces oculta a los «sabios y prudentes» según los criterios mundanos y revelada a los pequeños que reciben el evangelio con actitud de infancia espiritual.”
¡No os perdáis la oportunidad de leer esta magnífica novela! ¡Amad mucho a san José!



