El paso por este mundo de Bernardo de Hoyos fue muy breve, falleció con tan solo 24 años, pero nos dejó un gran legado ya que gracias a él en España se extendió la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Como en tantas ocasiones vemos en la Iglesia, este GRAN Santo nos mostró como Dios escoge a las almas PEQUEÑAS para hacer GRANDES obras.
Siendo Bernardo estudiante de Teología llego a sus manos un libro que le descubrió algo que cambiaría su vida para siempre. Y es que cuando experimentas, como hizo el P. Hoyos, ese amor infinito de Jesús que brota de su Corazón y te sientes amado por Él, sabes que has encontrado un «Tesoro». El P. Hoyos se considera el principal apóstol de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en España y es que desde el inicio Bernardo sintió que ese fuego que devoraba su corazón no podía quedar encerrado en su pecho. Se lanzó a la conquista del mundo entero a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús y en especial en España, para cumplir con este objetivo y en gloria de su Corazón había ofrecido el P. Hoyos “hasta la última gota de su sangre”. Varias personas apoyaban a Bernardo en esta gran empresa, el P. Pedro de Calatayud, P. Agustín de Cardaveraz y P. Juan de Loyola en otros, todos ellos compartían el deseo de encender el mundo en amor al Corazón Sagrado. El propio Jesús le aviso de las dificultades que encontraría al intentar difundir esa nueva devoción que tendrá que vencer muchos obstáculos para que el Sagrado Corazón reine en España pero el Señor le había hecho una promesa ‘Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes’.
Para poder extender esta devoción Bernardo creyó que un medio imprescindible con el que tenían que contar era un librito en el que “se diese noticia de la esencia y solidez de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús; de su culto extendido por casi todas las provincias de la cristiandad, menos en España; de las dificultades opuestas y vencidas para su extensión, y de los favores de que había colmado el Divino Corazón a sus devotos”. Estamos hablando del «Tesoro escondido». Este pequeño libro en cuanto a su volumen pero grandioso en lo que se refiere a su contenido y enseñanzas, fue escrito por el P. Juan de Loyola pero su entramado fue inspirado por Bernardo de Hoyos. Pese a las dificultades y adversidades que tuvo superar este «Tesoro» antes de ver la luz y gracias a que ningún suceso adverso podía detener en su empeño a este gran apóstol y ferviente amante del Corazón de Jesús, en pocos años se hicieron ocho ediciones en diferentes ciudades y Jesús prometió al P. Hoyos que “los que leyesen este librito con buena intención, serían aprobados de su Corazón”.





