No nos damos cuenta, pero nuestro mundo apresurado y loco ha acabado con algunas de las prácticas más fundamentales de toda buena educación: contar cuentos a tus hijos. Quizá una de las cosas buenas que nos ha traído el confinamiento ha sido poder pasar más tiempo en familia. Pero ¿Cuántos padres lo han aprovechado para contar cuentos a sus hijos? ¿O más bien las pantallas se han quemado de tanto game y tanto tik tok?
Los cuentos son un elemento esencial de la educación porque transmiten a manera de imágenes y relatos las verdades sobre las que se eleva nuestra misma civilización. Verdades morales, sociales y también religiosas. El libro que presentamos es un libro de pequeños para mayores. O de mayores para pequeños. Es una recopilación de cuentos clásicos, a los que se añade una mirada de adulto que descubre en la sencillez de una dama, en el peligro de un lobo, y en el valor de un príncipe, todas las verdades salvadoras que Cristo ha traído al mundo.
Blancanieves, Rapunzel, los siete cabritillos, Caperucita Roja… así hasta diez cuentos populares, uno se queda asombrado de lo maravillosamente cargados de evangelio que están estos relatos inmemoriales. El autor no hace sino destilarlos en un refrescante zumo de candor, sentido común y sentido de fe. Una lectura preciosa para nuestros hijos, que necesariamente llevará al lector a un amor mayor por nuestros cuentos, y a practicar de nuevo el fecundo placer de contarlos a los niños.



