Nos llega la triste noticia del fallecimiento del filósofo católico de renombre internacional Robert Spaemann, asesor de San Juan Pablo II y amigo del Papa Benedicto XVI.
Hijo de padres conversos y filósofo de talla mundial.
En su libro Sobre Dios y el Mundo es el propio Spaemann quien relata su singular trayectoria personal: su madre fue una reconocida bailarina, su padre, historiador del arte. Ambos eran ateos y vivían en el Berlín bohemio pero se convirtieron y le bautizaron a los 3 años de edad. En 1944 un joven Spaemann desertó y se escondió en una granja; si le hubieran descubierto habría sido fusilado inmediatamente. Posteriormente inició su carrera académica con su doctorado en filosofía en 1952 en Münster. De 1962 a 1992 ejerció como Profesor de Filosofía en Stuttgart y en las Universidades de Heidelberg y Munich.
Un tesoro: sus meditaciones sobre los Salmos
Pero aunque son numerosos sus libros sobre filosofía y ética, sus meditaciones a los salmos, publicados por la BAC bajo el título Meditaciones de un cristiano, son un tesoro que vale la pena descubrir.
El P. Guillermo Juan Morado, en su blog en Infocatólica, escribía sobre estas meditaciones sobre los salmos:
“Es un ensayo más que notable. Y proporciona una perspectiva sobre los Salmos de un metafísico que no deja de serlo y que, quizá por eso mismo, es un creyente que se ha esforzado en pensar la fe.
(…) Robert Spaemann “va” a los Salmos. Y tiene, en sus comentarios, una línea de verdad que es innegable: “El asentimiento interior a la verdad y al sentido que se revela en la Creación no es completamente distinto a la verdad y al sentido que se revela en el rostro de Jesús”.
Recomendar a R. Spaemann no defrauda. Ni, tampoco, abdicar de la razón. Pero sí es muy de recibo apostar por la racionalidad, por el sentido común. Los Salmos atesoran ese bagaje. Son muy razonables y son, sin detrimento de ello, muy religiosos.”


