La leyenda negra constituye uno de los fenómenos más persistentes y nocivos del panorama intelectual. Como bien explica en su magistral Imperiofobia y leyenda negra Mª Elvira Roca Barea, la leyenda negra es un artefacto propagandístico con unos fines muy claros y que, en gran medida, debe su éxito a la falta de reacción por parte de quienes la sufren. Pero si algo ha ocurrido en los últimos años ha sido un cambio en esta pasividad: son cada vez más quienes, desde el rigor, se acercan a la historia de España sin prejuicios y la dan a conocer libre de los sesgos ideológicos que constituye la leyenda negra,
Empezando por Los orígenes de la Leyenda Negra española, la obra pionera del hispanista sueco Sverker Arnoldsson, que rastrea la leyenda negra no sólo en el mundo protestante, sino también en una Italia acomplejada por el poderío español. En la línea de Roca Barea, disponemos del libro de José Antonio Vaca de Osma, El imperio y la leyenda negra, que analiza la persistencia de la leyenda negra también en tiempos de decadencia, analizando sus causas y desmontando las críticas a partir de bases históricas sólidas.
Otra aportación acerca de este fenómeno es la aportada por Iván Vélez en Sobre la Leyenda Negra, donde trata de analizar, cuestión a cuestión, cada uno de los hitos y temas que la conforman. El resultado de este análisis no es una «leyenda rosa» de signo contrario pero igualmente legendaria, sino un retrato, el de la identidad histórica de España, que permanece deformado por la transformación caricaturesca que sobre la misma produce la Leyenda Negra.
Gran parte de la leyenda negra se centra en el papel de España en América, empezando por la conquista de lo que después fuera México por Hernán Cortés, hace ahora cinco siglos. Una efemérides que ha provocado unas ridículas palabras por parte del actual presidente mexicano y que es analizada por el mismo Iván Vélez en En El mito de Cortés, donde se aborda la figura del conquistador español desde las visiones que de él se han tenido a lo largo de los siglos, El Cortés que emerge del libro no es únicamente un hombre armado con la espada y la cruz, su despliegue por la América en la que quiso morir puso las bases de lo que hoy une a cientos de millones de hombres de ambos hemisferios: la Hispanidad.
Sin movernos de América, disponemos de varias obras de gran interés y que suponen un torpedo en la línea de flotación de la leyenda negra. Empezando por el indispensable y sumamente documentado Hechos de los apóstoles de América, de José Mª Iraburu, y continuando por Indigenismo y evangelización, donde se analizan las bases culturales de los pueblos que entran en contacto (la España católica y una multitud de culturas nativas americanas) a partir de 1492, para a continuación poner de manifiesto la dinámica de un proceso que se traduce en misión, promoción social y educativa, y en defensa de la condición jurídica del indígena americano, considerado desde el primer momento súbdito libre de la corona.
Porque, aunque como en toda epopeya humana, existen claros y sombras, son muchas las gestas de las que podemos sentirnos razonablemente orgullosos. Dos libros recientes se detienen en dos de ellas, probablemente demasiado poco conocidas. En primer lugar Héroes españoles en América, donde sabremos de Pedro de Cevallos y su actuación en la zona del río de la Plata, de Blas de Lezo, con su defensa de Cartagena de Indias, y de Bernardo de Gálvez, conquistador de Pensacola y pieza importante en la guerra de independencia de los Estados Unido. Y en segundo lugar, descubriremos unos hechos muy poco conocidos en Pioneros franciscanos, donde se narra la gesta de los frailes franciscanos Pedro Font, Juan Crespí y Francisco Garcés en las remotas tierras altas de Sierra Gorda en México, los desiertos del Suroeste de Estados Unidos y la costa de California. A partir de los diarios y la correspondencia de Font, Crespí y Garcés, Robert A. Kittle ha tejido una narrativa perfecta que detalla los sorprendentes logros de los frailes: mediación entre las tribus belicosas, protección de los indígenas ante diversos atropellos, numerosas muestras de la abnegación de los misioneros en su empeño de bautizar, acoger y alfabetizar a los nativos frente al mayor rigor de las instituciones y autoridades civiles y militares. Esta apasionante historia eleva a estos frailes españoles a su lugar legítimo. Ilumina los encuentros entre los exploradores y misioneros europeos y los nativos americanos que habían ocupado la costa del Pacífico durante milenios.
Como ves, libros ben documentados no faltan, así que ya lo sabes, si te sigues creyendo la leyenda negra es porque quieres.
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