Información adicional
| Autor | |
|---|---|
| ISBN | 8484074684 |
| Idioma | Castellano |
| Editorial | Edibesa |
| Páginas | 410 |
| Medidas | 14 x 21 |
| Encuadernación | Rústica |
| Código Verial | 51962 |
19,00€
Miraba a los ojos y lloraba ante un dolor humano. No era un “funcionario´´ de la Iglesia, pues hay lágrimas que el funcionario o el que está enclaustrado en su postura, no ve… y él las veía. El cariño era su mejor vehículo comunicativo del misterio de amor sincero que le denominaba. Estaba convencida de que la religión cristiana, además de prepararnos para la vida eterna, nos ha de ayudar a todos a ser más felices en la tierra. Era un hombre que te “hacía sentir persona”, dirá un sacerdote que tuvo una relación con él. El analista religioso italiano Marco Poleti ha escrito: “Cuando escuchaba a Juan XXIII que hablaba al alma, siempre sentía una corriente de conversión personal”. Fueron muchos los que se interrogaron y hasta descubrieron el rostro de Dios en su rostro resplandeciente de bondad.La iniciativa de Juan XXIII de convocar al Concilio Vaticano II puso de manifiesto hasta donde nos puede llevar el Espíritu como personas y como comunidad eclesial cuando estamos entusiasmados, es decir, confiados y abiertos, a su acción. En vez de la repetición o la rutina, el Espíritu nos hace encontrar respuestas creativas y arriesgadas. Un hombre, una mujer de fe, puede hacer lo que parece imposible, de ahí que Jesús dijera: “¡La fe mueve montañas!”.
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| Autor | |
|---|---|
| ISBN | 8484074684 |
| Idioma | Castellano |
| Editorial | Edibesa |
| Páginas | 410 |
| Medidas | 14 x 21 |
| Encuadernación | Rústica |
| Código Verial | 51962 |