“Yo, don Miguel Mañara, ceniza y polvo, pecador desdichado, pues lo más de mis logrados días ofendí a la Majestad altísima de Dios, mi Padre, cuya criatura y esclavo vil me confieso. Serví a Babilonia y al demonio, su príncipe, con mil abominaciones, soberbias, adulterios, juramentos, escándalos y latrocinios; cuyos pecados y maldades no tienen número y sólo la gran sabiduría de Dios puede numerarlos, y su infinita paciencia sufrirlos, y su infinita misericordia perdonarlos”.
Este fragmento del testamento del caballero Miguel Mañara es un himno a la misericordia de Dios de quien ha descubierto el amor que no perece.
En 2009 ediciones Encuentro publicó la obra teatral que escibriera Oscar V. Milosz (1887-1939) poeta y escritor lituano convertido al catolicismo en la que nos presenta un drama inmortal, basado en el personaje histórico que inspiró el mito de don Juan. Pero Miguel Mañara, a diferencia de otros donjuanes, sabe que su deseo es infinito. Y a través de diversos encuentros (don Fernando, Jerónima, el abad) acaba encontrando el Amor que cumple su propio deseo de amar. La obra de Miosz es más bien breve, creada para ser interpretada en un par de horas.
En la actual edición Franco Nembrini reparte su lectura en seis encuentros para poder disfrutarlo con calma explorando una serie de nexos en esta obra con otros autores como Leopardi y Dante a quien conoce en profundidad. Resultan seis cuadros que componen la historia de una conversión y en las que el protagonista se va haciendo las preguntas importantes de la vida para acabar acudiendo a Dios pues se ve necesitado de ser rescatado y salvado.
Sed de Dios
«De una belleza nueva, de un nuevo dolor, de un nuevo bien que sacie pronto para saborear mejor el vino del nuevo mal, de una nueva vida, de un infinito de nuevas vidas, ¡de eso es de lo que tengo necesidad, caballeros: simplemente de eso, y de nada más! ¡Ay! ¿Cómo colmar este abismo de la vida? ¿Qué puedo hacer?»
Desde hace casi cuarenta años Nembrini ha usado este texto como referencia en sus clases de religión de bachillerato. Lejos de una aproximación al mismo de carácter estético o académico, Nembrini nos introduce en él de forma apasionada, mostrando cómo en los distintos acontecimientos de la vida de Mañara se representa el drama de todo hombre es su búsqueda de infinito.
¿Quién era Miguel Mañara?
Miguel Mañara nace en Sevilla en 1627, hijo de una destacada familia, constituida por oriundos de Córcega. Desde muy niño recibió una educación propia del estado de caballero, pues su progenitor había logrado para él el hábito de caballero de la Orden de Calatrava, cuando contaba ocho años, siendo investido tras cumplir los diez. Debido al fallecimiento de sus dos hermanos varones mayores se vio con trece años como heredero del importante patrimonio que llevaba aparejado el mayorazgo.
Apuesto, bizarro, voluntarioso y decidido a los 21 años se casa con Doña Jerónima Carrillo de Mendoza dedicándose a los cargos de provincial de la Santa Hermandad y alcalde mayor de Sevilla.
Tras la repentina muerte de su esposa en 1661, una honda crisis personal le hará cuestionarse su modo de vida, entrando en un proceso de profunda conversión y penitencia. En su desengaño, Maraña aprecia la fugacidad de las cosas terrenales y despierta su interés por la vida religiosa, retirándose a la ermita de Santa María de las Nieves, en la Sierra de Ronda. Fue un apóstol de la caridad promoviendo el hospital de la santa Caridad. Su muerte a los 52 años el 6 de julio de 1985. El 6 de julio de 1985, su santidad el papa Juan Pablo II declaró las virtudes en grado heroico de Miguel Mañara, otorgando así al siervo de Dios el título de venerable.



