En Europa, la vía romana, Rémi Brague nos muestra cómo se pueden abordar cuestiones profundas de modo apasionante. El tema ayuda: ¿somos aún realmente romanos? ¿y en qué consiste eso de ser romanos?
Brague nos ofrece sus argumentaciones, bien construidas y convincentes, que se resumen en una peculiaridad específica de Europa que es precisamente una singularidad romana: la de su carácter secundario respecto de Grecia, la de no sabernos originales y sin embargo abrazar lo recibido, asumirlo, desarrollarlo, difundirlo. Una peculiaridad que comparte Europa con la religión cristiana, secundaria también con respecto al judaísmo y que, por tanto, explica la simbiosis entre Roma primero y Europa después y la Iglesia.
Brague es especialmente interesante cuando aborda las cuestiones que más ha estudiado, la historia antigua y medieval. Resultan asimismo reveladores los análisis que hace del Islam y del judaísmo, especialmente certero el del primero de ellos. También acierta cuando aborda los rasgos derivados de la religión cristiana que han definido nuestra manera de contemplar el mundo y, en consecuencia, de organizar nuestra vida: tanto la distinción entre poder religioso y poder político como el nuevo valor de lo creado por obra de la Encarnación han sido determinantes para que seamos lo que somos.
Esta nueva edición de Europa, la vía romana, un clásico del autor publicado en diecisiete idiomas, ha sido ampliada y corregida y cuenta con un nuevo capítulo nunca antes traducido al español.



