El trabajo de Demongeot arroja mucha luz sobre los problemas políticos que actualmente preocupan a todos. Luz de lo alto, serena, permanente, que brilla en el campo de los principios y que nos ilumina y orienta en el mundo de las realidades prácticas.
Tres son las claves que el lector debe tener presentes para no errar en la interpretación de los textos:
- Primera: distinguir claramente entre gobierno y régimen.
- Segunda: no olvidar que santo Tomás no es un político, sino un filósofo y que como filósofo escribe.
- Tercera: despojarse de la mentalidad moderna en la interpretación de las palabras. Ni monarquía, ni aristocracia, ni democracia tienen en la pluma del Santo Doctor el valor histórico y concreto que hoy les damos.
Demongeot realiza en El mejor régimen político según santo Tomás un trabajo muy concienzudo, detenido y profundo. Su obra sirve para vindicar a santo Tomás ante los que estiman superficial y cuasi mecánica su clasificación de las formas de gobierno o, mejor, de los regímenes políticos posibles.
Este libro supone, así, la oportunidad de pensar la política con seriedad y rigor. Una oportunidad cada vez más acuciante.






